libro infantil que explica que va a tener un hermanito

Con la llegada de un hermano se anega la vivienda de emoción, amor, ilusión. Pero asimismo de incertidumbres, de temores, y inquietudes con y para el hermano mayor, en especial.

Una vez oí decir a una madre que el día que nacía su bebé procuró que para la hermana mayor se ve que no había cambios. Ese día fue a guardarlo como todos día. Y esto me dejó meditando. Es que no es cualquier día, nada debe ver con los días que pasaron y sí cambiaran el resto que deben venir. La llegada de un nuevo hijo y de un hermano siempre y en todo momento es algo que trae novedosas vivencias, que va a suponer cambios en la activa de la familia y donde todos deberemos rencontrar nuestro nuevo ubicación.

CONSEJOS PARA FOMENTAR UNA RELACIÓN POSITIVA ENTRE HERMANOS/AS

La rivalidad entre hermanos/as y, por consiguiente, los celos y las riñas entre nuestros hijos/as, es algo completamente natural .

Esto quiere decir que no vamos a ser capaces de eludir que nuestros hijos y también hijas discutan, que broten los enfrentamientos entre ellos o que, aun, lleguen a pelearse de una manera «sería».

De qué forma administrar la novedosa situación

Es primordial hacerle ver que tiene un papel primordial: el de hermano o hermana mayor. Involucrarle en los cuidados, como la hora del baño, la de la comida o el cambio de pañal -esto último, muy probablemente, mucho más bien va a hacer que corra en el momento en que vea que hay caca-, no regañarle ni castigarla en el momento en que se lleve mal producto de los celos y promover

la empatía, enseñando a tu pequeño, sin riñas ni una indulgencia excesiva, de qué forma ha de ser su relación con el bebé. En esto último es vital no llevar a cabo comparaciones por las que el niño logre sentirse mal –tu hermano se transporta mejor que tú, él no llora y tú sí– y sí poniendo énfasis en sus permisos de hermano mayor, en tanto que tiene una edad donde va a poder llevar a cabo mucho más cosas con ustedes.

De qué manera vive le espera un niño pequeño

Los pequeños, más que nada el primer septenio, viven en el instante presente, aquí y en este momento. No comprenden bastante lo que significa ayer o mañana, ni muchísimo menos en algunas semanas o meses. Para ellos lo que es verdadera, lo que importa, es en este momento. (Ahora desde el momento en que nacen son enormes profesores, deberíamos estudiar)

Por esta razón, puede ser bien difícil para ellos comprender que en un tiempo va a llegar uno mucho más a la familia, que va a suponer cambios en la activa familiar y que todos deberán reajustarse a esta novedosa situación.

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